SAMOMCÉ
En la pequeña "Ciudad Palabra", existía un personaje peculiar llamado SAMOMCÉ. A simple vista, SAMOMCÉ parecía un joven común y corriente, pero tenía una curiosidad insaciable sobre los superpoderes. Le fascinaba saber qué harían las personas si tuvieran poderes extraordinarios. Así que, un día, decidió salir a preguntarles a los habitantes de su ciudad qué superhéroe les gustaría ser o qué superpoderes querían tener.
SAMOMCÉ recorrió las calles y se encontró con una niña de grandes ojos brillantes. "Si pudieras ser un superhéroe, ¿qué poder tendrías?" le preguntó.
"¡Me encantaría volar!" exclamó la niña, estirando sus brazos hacia el cielo como si ya pudiera elevarse.
Más adelante, SAMOMCÉ se topó con un joven con una mochila repleta de libros. "¿Y tú? ¿Qué poder tendrías?" le preguntó.
"Me gustaría poder teletransportarme," respondió el joven sin dudarlo. "Así podría viajar a cualquier lugar del mundo en un instante."
Continuó su camino y encontró a una mujer mayor sentada las raíces de un viejo árbol. "Si fueras un superhéroe, ¿qué poder tendrías?" preguntó SAMOMCÉ.
"Me gustaría leer la mente," dijo la mujer con una sonrisa sabia. "Poder entender lo que otros piensan sería un don invaluable."
SAMOMCÉ se detuvo por un momento a reflexionar sobre todas las respuestas que había recibido. Todos soñaban con poderes que les dieran libertad, conocimiento o la capacidad de estar en cualquier lugar. Sin embargo, SAMOMCÉ tenía una visión diferente para su superpoder.
De repente, un joven con una sonrisa traviesa se acercó a un grupo donde estaba SAMOMCÉ. "Yo tengo una idea diferente," dijo con entusiasmo. "Me gustaría poder cambiar el agua en vino. ¡Imagina las fiestas que podríamos tener!"El grupo rió ante la ocurrencia del joven, pero SAMOMCÉ lo miró con una mezcla de diversión y seriedad. "Es una idea interesante," comentó. "Pero nuestro mundo necesita más que fiestas para salvarse. Necesita acciones que lo protejan y lo mejoren."
El grupo de personas curiosas le preguntó qué superpoder tendría él, SAMOMCÉ respondió con determinación: "Yo quisiera tener el poder de transformar todos los residuos que el humano genera0. Quisiera convertir las tapas de botellas en flores, las botellas de plástico en agua pura, y las bolsas plásticas en frondosos árboles."
Las personas lo miraron con asombro. "¿Por qué escogerías ese poder?" preguntó alguien del grupo.
"Porque nuestro mundo está en peligro," explicó SAMOMCÉ. "Tenemos que salvarlo o pereceremos con él. Si puedo transformar la basura en algo hermoso y útil, podré ayudar a sanar nuestro planeta y asegurar un futuro mejor para todos."
Desde ese día, SAMOMCÉ se convirtió en una inspiración para muchos. No solo soñaba con un mundo mejor, sino que también hacía todo lo posible para concienciar a otros sobre la importancia de cuidar el medio ambiente. Cada persona que hablaba con él comenzaba a ver los residuos bajo una nueva luz, no como basura, sino como potenciales recursos para un futuro más verde y limpio.
SAMOMCÉ demostró que ser un superhéroe no siempre significa tener poderes increíbles como volar o leer la mente. A veces, el verdadero heroísmo radica en tener la voluntad de transformar el mundo a través de pequeñas acciones y grandes sueños. Y así, con su poder imaginado y su corazón valiente, SAMOMCÉ trabajó incansablemente para salvar al mundo o morir con él, dejando un legado de esperanza y cambio positivo.
Y sé preguntaran, por qué se llamaba SAMOMCÉ. Porque son las siglas de "SALVA AL MUNDO O MUERE CON ÉL"
Por: Yacsem Rodríguez Morera
Dedicado en honor a Edgar Palma Quesada "Cuentero de la Mano Izquierda", creador del personaje SAMOMCÉ.







